El conflicto comercial entre Estados Unidos y China ha vuelto a poner a los metales conocidos como tierras raras en el foco de la opinión pública mundial.
China domina todas las etapas de la cadena de suministro, controla casi el 70 por ciento de la extracción mundial y produce hasta el 90 por ciento de las tierras raras procesadas en todo el mundo.
A principios de octubre, Pekín endureció el control sobre el suministro de tierras raras. A partir del primero de diciembre, las empresas extranjeras necesitarán la autorización del Gobierno chino para exportar productos que contengan incluso trazas de tierras raras procedentes de China o fabricadas con tecnología china.
Esta medida fue una respuesta a la ampliación, por parte de Washington, de la lista de empresas chinas a las que se les niega el acceso a los chips semiconductores más avanzados de Estados Unidos y otras tecnologías.
La decisión de China ha suscitado temores sobre una posible escasez de suministro que podría afectar la producción de otros productos, como vehículos eléctricos, equipos de defensa y sistemas de energía renovable.
Las tierras raras se han convertido en una parte integral de la vida moderna debido a sus propiedades físicas, magnéticas y químicas únicas. Son fundamentales para la fabricación de imanes que conservan sus propiedades magnéticas de forma indefinida sin necesidad de una fuente de energía externa.
Estos metales son componentes esenciales de todo tipo de productos de alta tecnología, como teléfonos inteligentes, computadoras portátiles, automóviles híbridos, aerogeneradores y paneles solares.
También hay aplicaciones importantes en el ámbito de la defensa, por ejemplo, en motores de aviones de combate, sistemas de guía de misiles, sistemas de defensa antimisiles, satélites espaciales y sistemas de comunicación.
Las llamadas tierras raras se encuentran en cantidades bastante grandes en la corteza terrestre, algunas incluso con mayor frecuencia que el cobre, el plomo, el oro y el platino.
Sin embargo, raras veces se encuentran en concentraciones tan altas como para que su extracción sea rentable. Además de China, hay yacimientos de metales de tierras raras en países como Canadá, Australia, Estados Unidos, Brasil, India, Sudáfrica y Rusia.
Las tierras raras se suelen dividir en dos categorías según el proceso de separación: tierras raras ligeras y tierras raras pesadas. China tiene prácticamente el monopolio del procesamiento de las tierras raras pesadas.
Estados Unidos solía ser autosuficiente en tierras raras, pero en las últimas dos décadas, China se ha convertido en un actor dominante. Ya desde hacía tiempo muchos sospechaban que Pekín podría utilizar su dominio como moneda de cambio en sus disputas geopolíticas.
Actualmente, el Gobierno de Trump está tratando de llegar a acuerdos con socios para garantizar el suministro de tierras raras. Sin embargo, expertos afirman que el verdadero reto de la diversificación radica en aumentar la capacidad de refinación y procesamiento.
"En primer lugar, Estados Unidos debe dar prioridad al sector intermedio, es decir, al procesamiento y la refinación", escribió Karl Friedhoff, del Chicago Council on Global Affairs, en una entrada de blogpublicada el 16 de octubre de 2025.
"Sin control sobre el sector intermedio, tenemos las materias primas minerales, pero, aun así, tenemos que enviarlas a China para su procesamiento", explicó, y subrayó la necesidad de construir plantas de procesamiento y refinerías en otros países. Sin embargo, esto "plantearía toda una serie de problemas, especialmente en el ámbito medioambiental", añadió.
El dominio de China en la producción de tierras raras ha tenido un alto costo ecológico y social. La extracción supone un peligro para el medio ambiente y la salud humana, ya que todos los minerales de tierras raras contienen elementos radiactivos como el uranio y el torio, que pueden contaminar el aire, el agua, el suelo y las aguas subterráneas.
Entre los retos también se encuentra la construcción de plantas de procesamiento que cumplan con las estrictas normas medioambientales de los países occidentales, lo que podría resultar aún más costoso y llevar más tiempo. Además, el procesamiento de tierras raras consume mucha energía y agua, lo que podría generar resistencia entre la población de las zonas en las que se planea construir dichas plantas.
Además, el procesamiento es técnicamente complejo y China cuenta con décadas de experiencia, personal cualificado y un ecosistema industrial difícil de replicar para otros países.
Los autores de un informe publicado en julio por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) instaron a Estados Unidos a desarrollar una estrategia para recuperar los conocimientos técnicos en el ámbito de las tierras raras y crear centros de procesamiento. Esto requeriría "un acceso confiable a energía económica, una infraestructura de transporte eficiente, tecnologías de procesamiento avanzadas y mano de obra calificada y asequible", señalaron.
Incluso si se tomaran todas las medidas necesarias, los expertos en materias primas creen que China seguirá dominando el sector en un futuro próximo. "Sin medidas rápidas y coordinadas", según el informe del CSIS, "la ventana de oportunidad para romper el dominio firmemente establecido de China seguirá reduciéndose, lo que expondrá a tecnologías, industrias e intereses de seguridad críticos a un riesgo continuo".
(vt/ms)
Autor: Srinivas Mazumdaru
2025-10-28T20:36:43Z